Seleccionar página

¿Estarías dispuesto a comer alimentos creados en impresoras 3D? Resultados de la encuesta

Wave Wave Wave

Las impresoras 3D sirven para crear una infinidad de piezas en la actualidad, desde pequeños objetos caseros hasta prótesis humanas. Pero, estos avances no se quedan solo ahí. Diferentes empresas, utilizando las mismas funciones que una impresora 3D convencional, han empezado a desarrollar alimentos creados a partir de esta tecnología. Hoy es posible consumir alimentos creados en impresoras 3D.

Esta nueva manera de consumir comida permitirá entre otras muchas ventajas personalizar la comida imprimiéndola con las características que necesita cada persona según sus necesidades. 

Por ejemplo, una mujer adulta que necesite una mayor cantidad de vitamina A pero una menor cantidad de sal en sus alimentos, podrá pedirle a la impresora que le cree un alimento que cumpla esas características. Según un artículo publicado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), las personas adultas consumen de 9 a 12 gramos de sal por día en promedio, es decir, dos veces la ingesta máxima recomendada.
Gracias a esta tecnología esta mujer podría pedirle a la impresora que le creara un alimento con la cantidad justa de sal en este caso. 

Al igual que pasa con las impresoras convencionales de este tipo, las posibilidades de crear, modificar y fusionar los alimentos con estas máquinas es infinita. En la actualidad hay una gran variedad de impresoras en el mercado pero, el precio base de estas máquinas es bastante elevado.  Aun así, hay que tener en cuenta que es una tecnología nueva que todavía está en una fase de introducción en el mercado y por ello el precio puede reducirse con el paso del tiempo.

Partiendo de la curiosidad de conocer la opinión y el grado de aceptación que tiene la sociedad española sobre esta nueva tecnología, realizamos un test en el que preguntamos a más de 5.000 hogares españoles acerca de si estarían dispuestos a comer alimentos creados en impresoras 3D

Aceptación del mercado ante los alimentos creados en impresoras 3D

El 50,8% de los usuarios estaría dispuesto a consumir este tipo de productos independientemente de que usen proteínas animales o vegetales para la creación de los mismos. Por otro lado, el 16,8% solo los consumiría si estos estuvieran creados con proteínas vegetales y el 6% solo con proteínas animales.

Y en contraparte a todos ellos está el 26,4%, que en ningún caso consumiría alimentos creados en impresoras 3D. Las tres principales razones que estos tendrían para no consumir alimentos provenientes de estas máquinas en orden de prioridad serían: la comida sería excesivamente artificial; el sabor no sería igual que la comida original; y como curiosidad estaría bien comerla pero con regularidad no la comerían. 

A la mayoría de los consumidores les gustaría encontrar este tipo de productos en cualquier tipo de supermercados o hipermercados. Aunque están los que apuestan por la creación de  establecimientos especializados exclusivamente para puntos de venta de comida impresa en 3D. En lo que se refiere a precios, las personas que sí estarían dispuestas a comer este tipo de alimentos principalmente dicen que pagarían lo mismo por consumir este tipo de alimentos. 

El 48,1% del total de los hogares, tanto los que están a favor como los que están en contra, no cree que en un futuro a los productos de alimentación impresa en 3D se les considere como un producto sustitutivo, sino como un producto más del mercado.Y 13,6% incluso no cree que estos llegarán a comercializarse nunca, ya que los perciben como productos que no tienen viabilidad real. Eso sí, el 20,6% cree que la introducción de esta nueva comida hará que los productos cárnicos habituales sean más caros, pudiéndose percibir como bienes exclusivos o de lujo. 

El perfil de los consumidores 

En lo que respecta a las diferencias entre generaciones, los millennials están mucho más predispuestos a consumir alimentos creados en impresoras 3D. El 56,1% dice que comería este tipo de alimentos independiente de que estén hechos con proteínas animales o vegetales, frente al 49% del resto de la población.

Por otro lado, el 18,1% de los millennials nunca comería este tipo de alimentos mientras que el 29,2% de los demás grupos le diría que no. Esto supone una diferencia de 11,1 puntos de diferencia entre esta generación más joven y las de más edad, recalcando la predisposición de estos primeros. 

Destaca también el hecho de que el 43,3% de ellos considera que la comida impresa en 3D se asemejaba a un producto saludable. En comparación al resto de la población que dice que sí se les puede considerar productos ecológicos hay una diferencia de 7 puntos. Otro dato a destacar es que más de la mitad de los millennials (56,8%) considera a los productos alimentarios impresos también ecológicos, frente al 46,3% del resto de grupos demográficos que sí los consideran. 

Diferencias intergeneracionales

Estas diferencias entre los grupos más jóvenes de la sociedad y los más adultos muchas veces están marcadas por la inclinación de los primeros a experimentar y descubrir nuevas sensaciones. Esto se ve reflejado en el hecho de que dentro de los que han dicho que no comerían este tipo de alimentos, el 37,9% de ellos dice que, aunque no lo comería con regularidad, sí lo probaría por curiosidad. Este dato se contrapone al 26,9% de los demás grupos demográficos que dicen lo mismo, suponiendo una diferencia de 11 puntos entre unos y otros. 

En lo que respecta al modo de alimentación, hay grandes diferencias entre las personas omnívoras y las vegas y las vegetarianas. Estas diferencias principalmente se ven a la hora de percibir a la comida 3D como sustitutivo de los productos cárnicos, convirtiendo así a los mismos productos cárnicos, como un producto de alimentación de lujo o exclusivo. 

 

 

Conclusiones finales

Hace años nadie creía que las ensaladas empaquetadas listas para comer o el pescado crudo con arroz serían un plato del día a día. Los tiempos al igual que las conductas y gustos de la sociedad cambian.

Cada vez hay más predisposición por parte de la sociedad a aceptar nuevas tendencias relacionadas con la tecnología. Según los datos recogidos, tres de cada cuatro personas estaría dispuesta a comer este tipo de alimentos creados en impresoras 3D, que aunque parezcan unos alimentos futuristas, los datos reflejan que la aceptación del mercado en la actualidad sería positiva.

Muchos mercados ya basan la mayoría de su trabajo en las nuevas tecnologías y, viendo las ventajas de la comida impresa en 3D, puede ser que lo que parece una idea futurista, en los próximos años se encuentre a disposiciones de los consumidores en cualquier supermercado.